Drawing of diabetes related items including insulin and glucose tester kit.

Attaining a healthy weight range linked to lower risk of type 1 diabetes progression

A Baylor College of Medicine-led team found that moving into a normal weight range was associated with about half the risk of progressing to clinical type 1 diabetes (T1D), particularly in youth. This observational study, published in Diabetes Care, was conducted in individuals with early signs of type 1 diabetes. 

“T1D is an autoimmune disease in which the body's immune system attacks the insulin-producing cells of the pancreas, called islets of Langerhans,” said first and corresponding author Dr. María Redondo, professor of pediatrics - diabetes and endocrinology at Baylor College of Medicine and Texas Children’s Hospital. “Without insulin, cells in the body cannot use sugar circulating in the blood for energy, which can lead to diabetic ketoacidosis, a life-threatening complication, and potentially death if untreated. Over the long term, T1D can also increase the risk of complications affecting the eyes, kidneys, nerves, heart and blood vessels.”

Redondo and her colleagues examined whether, among individuals with overweight or obesity who were already at increased risk for T1D, subsequent normalization of the Body Mass Index (BMI, measured as weight relative to height), was associated with a different risk of progression to clinical T1D.

Major advances now allow people at increased risk for T1D to be identified years before symptoms appear and, in some cases, to receive an approved therapy to delay the onset of clinical disease. One way to identify people at risk is by measuring islet autoantibodies in the blood, as they are evidence of the autoimmune process that destroys islet cells. However, despite the advances, outcomes remain suboptimal and additional approaches to delay disease progression are needed. 

Previous studies, including some led by Redondo, have linked higher BMI with more rapid progression toward T1D. However, it has been unclear whether subsequent BMI normalization is associated with lower risk of disease progression. 

In this study, Redondo and her colleagues studied 833 participants in the TrialNet study, which is focused on preventing T1D. The participants included children and adults who had islet autoantibodies and who were overweight or obese when they entered the study.

“We followed the participants for about 4 years,” Redondo said. “In this period, about 27% of participants moved from the overweight or obese range into the normal BMI range. As we had hypothesized, people who achieved a normal BMI had about a 48% lower risk of progressing to clinical T1D compared with those who remained overweight or obese.” 

The association was most evident in children and adolescents. The strongest associations were seen in boys younger than 12 years and girls 12 to 17 years of age. In adults, however, BMI normalization was not clearly associated with lower risk of progression to T1D. The researchers are investigating factors that may explain this difference.

Since this is an observational study, the findings do not establish that lowering BMI will prevent or delay T1D. “Our study shows an association, not causation,” Redondo said. “The findings provide a strong rationale for a prospective intervention trial to determine whether intentionally promoting a healthy BMI trajectory can alter progression of T1D.” Importantly, in children, reaching a normal BMI range does not necessarily mean losing weight; it can also happen when weight gain slows or stabilizes as the child grows taller. 

Other contributors to this work include Raquel Gupta, Alejandro F. Siller, Sridevi Devaraj and Ashok Balasubramanyam at Baylor College of Medicine. David Cuthbertson and Kendra Vehik are with University of South Florida, and Heba M. Ismail with Indiana University.

The study was supported by a Breakthrough T1D grant (3-SRA-2025-1738-S-B). Genetic data were generated previously with support from the National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (R01 DK121843). Study participants and clinical data were obtained through TrialNet, which is supported by cooperative agreements from the National Institutes of Health and Breakthrough T1D. 

 

Spanish Translation

Alcanzar un rango de peso saludable se relaciona con un menor 
riesgo de progresión de la diabetes tipo 1

Un equipo liderado por el Baylor College of Medicine encontró que alcanzar un rango de peso normal se asoció con aproximadamente la mitad del riesgo de progresar a diabetes tipo 1 (DT1) clínica, particularmente en jóvenes. Este estudio observacional, publicado en Diabetes Care, se llevó a cabo en personas con signos tempranos de DT1. 

“La DT1 es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario del cuerpo ataca las células productoras de insulina del páncreas, llamadas islotes de Langerhans,” dijo la autora líder, Dr. María Redondo, profesora de pediatría, diabetes y endocrinología en Baylor College of Medicine y Texas Children’s Hospital. “Sin insulina, las células del cuerpo no pueden utilizar el azúcar que circula en la sangre para obtener energía, lo que puede provocar cetoacidosis diabética, una complicación potencialmente mortal y, sin tratamiento, incluso la muerte. A largo plazo, la DT1 también puede aumentar el riesgo de complicaciones que afectan los ojos, los riñones, los nervios, el corazón y los vasos sanguíneos”. 

Redondo y sus colegas investigaton si, entre las personas con sobrepeso u obesidad que ya presentaban un mayor riesgo de DT1, la posterior normalización del índice de masa corporal (IMC, medido como el peso en relación con la altura) se asociaba con un riesgo diferente de progresión a DT1 clínica. 

Importantes avances permiten actualmente identificar a las personas con mayor riesgo de DT1 años antes de que aparezcan los síntomas y, en algunos casos, ofrecerles una terapia aprobada para retrasar la aparición de la enfermedad clínica. Una forma de identificar a las personas en riesgo es medir los autoanticuerpos de los islotes en la sangre, ya que constituyen evidencia del proceso autoinmune que destruye las células de los islotes. Sin embargo, a pesar de estos avances, los resultados siguen siendo subóptimos y se necesitan enfoques adicionales para retrasar la progresión de la enfermedad. 

Estudios previos, incluidos algunos dirigidos por Redondo, han relacionado un IMC más alto con una progresión más rápida hacia la DT1. Sin embargo, no estaba claro si la posterior normalización del IMC se asociaba con un menor riesgo de progresión de la enfermedad. 

En este estudio, Redondo y sus colegas analizaron a 833 participantes del estudio TrialNet, enfocado en la prevención de la DT1. Los participantes incluían niños y adultos con autoanticuerpos de los islotes y que presentaban sobrepeso u obesidad al ingresar al estudio. 

“Dimos seguimiento a los participantes durante aproximadamente cuatro años,” dijo Redondo. “Durante este período, alrededor del 27 % de los participantes pasó del rango de sobrepeso u obesidad al rango de IMC normal. Como habíamos planteado en nuestra hipótesis, las personas que alcanzaron un IMC normal presentaron aproximadamente un 48 % menos riesgo de progresar a DT1 clínica en comparación con aquellas que permanecieron con sobrepeso u obesidad”. 

La asociación fue más evidente en niños y adolescentes. Las asociaciones más fuertes se observaron en niños menores de 12 años y en niñas de 12 a 17 años. Sin embargo, en los adultos, la normalización del IMC no se asoció claramente con un menor riesgo de progresión a DT1. Los investigadores están estudiando factores que podrían explicar esta diferencia. 

Dado que se trata de un estudio observacional, los hallazgos no establecen que reducir el IMC prevendrá o retrasará la DT1. “Nuestro estudio muestra una asociación, no causalidad,” señaló Redondo. “Los hallazgos proporcionan una sólida justificación para realizar un ensayo prospectivo de intervención que determine si promover intencionalmente una trayectoria saludable del IMC puede modificar la progresión de la DT1.” Es importante destacar que, en los niños, alcanzar un rango normal de IMC no necesariamente implica perder peso; también puede ocurrir cuando el aumento de peso se ralentiza o se estabiliza mientras el niño crece en altura. 

Entre los demás colaboradores de este trabajo se encuentran Raquel Gupta, Alejandro F. Siller, Sridevi Devaraj y Ashok Balasubramanyam, de Baylor College of Medicine. David Cuthbertson y Kendra Vehik pertenecen a la University of South Florida, y Heba M. Ismail a Indiana University. 

El estudio fue respaldado por una subvención de Breakthrough T1D (3-SRA-2025-1738-S-B). Los datos genéticos se generaron previamente con apoyo del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (R01 DK121843). Los participantes del estudio y los datos clínicos se obtuvieron a través de TrialNet, que cuenta con el apoyo de acuerdos de cooperación de los National Institutes of Health y Breakthrough T1D.

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