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Dr. Joseph Lamelas

Ciertos asuntos del corazón deben dejarse en las manos de los expertos, y la enfermedad de la válvula mitral es uno de ellos. El Dr. Joseph Lamelas, jefe asociado de cirugía cardíaca en el Departamento de Cirugía Michael E. DeBakey en Baylor College of Medicine, ofrece sus perspectivas acerca de la enfermedad y su tratamiento.

“Dentro del corazón hay válvulas que regulan el flujo de sangre hacia y desde el corazón. Estas válvulas son como puertas – tienen que abrirse y cerrarse completamente durante cada ciclo cardíaco. Cada vez que el corazón palpita, la válvula se abre, y cada vez que el corazón se relaja, la válvula se cierra,” Lamelas dijo. “Sin embargo, en algunas personas estas válvulas no funcionan como deberían.”

La válvula mitral está ubicada entre la aurícula izquierda y el ventrículo izquierdo del corazón. La enfermedad de la válvula mitral se refiere a cualquier condición irregular relacionada con esta válvula. Dos de las enfermedades más comunes de la válvula mitral son estenosis y regurgitación de la válvula mitral.

Estenosis de la válvula mitral

Estenosis de la válvula mitral se define como el estrechamiento de la válvula mitral, es decir que la válvula no se abre o cierra adecuadamente, lo cual afecta el flujo de la sangre. Esta condición es causada usualmente por fiebre reumática, la cual se debe a infección con la bacteria estreptococo.

Regurgitación de la válvula mitral

Cuando la válvula mitral no se abre o cierra adecuadamente, existe el riesgo de que haya una fuga de sangre mayor en la válvula, es decir, que la sangre fluya hacia atrás a través de la válvula. Esto se conoce como regurgitación de la válvula mitral. Si pasa el tiempo y no hay intervención quirúrgica, el resultado puede ser insuficiencia cardíaca porque el corazón empieza a aumentar de tamaño y a disminuir su función bombeando la sangre, lo cual hace que el corazón trabaje extra.

“Es interesante que la mayoría de los pacientes toleran la fuga de sangre inicialmente, y muchos pacientes pueden movilizarse con regurgitación severa de la válvula mitral sin tener síntomas. Es difícil convencer a alguien sin síntomas de que necesita cirugía, pero nosotros sabemos que si operamos en pacientes con fugas de sangre severas en las válvulas, aun en los que no tienen síntomas, la tasa de sobrevivencia a largo plazo será equivalente a la de personas de la misma edad que no tienen esa condición médica,” Lamelas dijo.

Los síntomas de regurgitación de la válvula mitral incluyen fatiga y dificultades para respirar.

“Algunos pacientes dicen que se sienten bien, pero en realidad ellos adaptan o cambian su estilo de vida para compensar. Cuando sienten que les falta el aliento al caminar, en lugar de caminar a su paso usual, ellos caminan más despacio. Muchos pacientes no se dan cuenta de esto hasta que les hacemos preguntas,” Lamelas dijo.

Es importante que a los pacientes que han recibido un diagnóstico de fuga de sangre moderada o leve en la válvula les hagan una ecocardiografía cada seis meses y un seguimiento para medir la fuga de sangre y la función del corazón.

Tratamiento

Cada uno de estos problemas se puede manejar óptimamente mediante procedimientos mínimamente invasivos. Lamelas, un pionero en el campo de procedimientos cardíacos mínimamente invasivos, puede reparar estas condiciones sin dividir el esternón. El procedimiento implica hacer una incisión pequeña en el lado derecho del pecho y trabajar entre las costillas con equipo e instrumentos especializados para ganar acceso a las válvulas. Esta estrategia mínimamente invasiva permite que los pacientes pasen menos tiempo en el hospital y se recuperen más rápido.

Lamelas ha jugado un papel significativo en el avance de este campo y en el desarrollo de instrumentos facilitadores de este tipo de cirugía.

Él enfatiza la importancia de intervenir temprano en casos severos de regurgitación de la válvula mitral, indicando que a medida que la fuga de sangre progresa, el corazón aumenta de tamaño y se debilita. Las otras cámaras del corazón pueden aumentar de tamaño, especialmente la aurícula izquierda, y esto puede llevar a fibrilación auricular o a ritmo cardíaco irregular. Potencialmente, esto puede resultar en el desarrollo de coágulos en el corazón seguido por un infarto, si no se trata adecuadamente.

“Los pacientes que presentan fibrilación auricular además de una válvula que deja escapar sangre necesitan cirugía más pronto que tarde. Esta cirugía también puede hacerse como procedimiento mínimamente invasivo,” Lamelas dijo.

Mantener un seguimiento médico minucioso es extremadamente importante una vez que se ha identificado un defecto en cualquier válvula cardíaca.